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EL ALFABETISMO TECNOLÓGICO: UNA OPORTUNIDAD DE CERRAR LA BRECHA GENERACIONAL

February 4, 2016

Muchas veces se ha hablado de la brecha generacional. Es un lugar común que intenta explicar las diferencias entre distintas épocas y cómo estas han influido en el actuar de las generaciones que las han vivido. Por esta razón es muy usual ver cómo aquello que fue importante durante el crecimiento de nuestros abuelos, no lo fue para nuestros padres y no lo es para nosotros, así como aquellas cosas que marcan nuestro desarrollo actual no existían en épocas pasadas. Cada generación trae consigo una visión, una educación, unas creencias, y una manera propia de concebir la vida. Tal es el caso de la tecnología: con los avances tecnológicos cada vez se ven más marcadas estas diferencias que abren un enorme abismo entre las generaciones.

Según la definición de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), el término brecha digital se refiere a “la distancia existente entre áreas individuales, residenciales, de negocios y geográficas en los diferentes niveles socio-económicos en relación con sus oportunidades para acceder a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación así como al uso de Internet, lo que acaba reflejando diferencias tanto entre países como dentro de los mismos”.  En otras palabras, la “brecha digital” está marcada por aquellos que pueden usar aparatos tecnológicos de manera óptima y los que no y en muchas ocasiones no tiene que ver con el nivel económico de la persona, sino con la época en la que nació.

Actualmente convivimos con cuatros generaciones completamente diferentes: los tradicionalistas, los baby boomers, la generación X, y la generación Y o Milenials. Cada uno de estas generaciones ha vivido momentos históricos diferentes, los cuales han ayudado a forjar su forma de pensar y de ver el mundo, así como sus actitudes y comportamientos frente a la vida, sin embrago, no es sino hasta las últimas dos generaciones que la tecnología digital hace aparición como un elemento de la cotidianidad.

La generación de los tradicionalistas es aquella que nació antes de 1945. Les tocó vivir la II guerra mundial, la gran depresión y los gobiernos autoritarios en América Latina. Escuchaban más la radio y la televisión, anteponían el trabajo al placer, y probablemente tuvieron el mismo oficio toda la vida. Estos aspectos hicieron que cultivaran los valores del ahorro como base de la fortuna, el respeto a la palabra y a la autoridad, el esfuerzo, y la austeridad. Sus códigos de formalidad y buenos modales desarrollaron en ellos comportamientos como la lealtad, la obediencia y el compromiso. Las profesiones y oficios tenían una clara delimitación y el papel de la mujer era el de ama de casa, esposa y madre.

Los baby boomers fueron aquellos que nacieron entre 1945 y 1965. Es la generación que tiene más emprendedores y se considera que la mayoría es "workaholic", pues se entregan al trabajo esperando reconocimiento y status. Como nacen en la época de la postguerra, es muy común que se opongan a los valores tradicionales, adquiriendo mayor libertad e informalidad en las relaciones. Para ellos, el éxito se mide por la cantidad de ingresos materiales, adquiriendo estatus a través del consumo de bienes. Esto hace que le den mucha importancia a la productividad y vean a la educación como un medio de progreso, valorando en gran medida los beneficios que trae el aprendizaje, pues consideran a la capacitación la mejor forma de hacer carrera. Son empleados a tiempo completo y su compromiso con el trabajo es tanto que en muchas ocasiones el balance entre vida personal y laboral no existe. Se caracterizan por un gran optimismo basado en la idea de poder alcanzar las metas. La mujer se incorpora como profesional en el mundo del trabajo, desarrollando al mismo tiempo su carrera y la crianza de los hijos.

La generación “X” es aquella generación que comprende a los nacidos entre 1966 y 1980. Su contexto histórico se desarrolla con el fin de la guerra fría, la caída del Muro de Berlín, la incertidumbre laboral, económica y social, la Unión Europea y el MERCOSUR. Aparece el SIDA, el consumo de drogas y se empieza a generar conciencia de la destrucción del medio ambiente. Están desilusionados con los valores de sus padres, lo que los lleva a ser individualistas, cínicos, incomprendidos, rebeldes y escépticos. No tienen proyecto de largo plazo, pues creen en la cultura de la inmediatez. La tecnología da sus primeros pasos con esta generación,  aparece el computador, la televisión a color, el control remoto, los videojuegos y la televisión por cable.

Finalmente, los Milenials –también conocidos como generación “Y” o net- comprende a aquellas personas nacidas desde 1980 hasta la actualidad.  Nacieron con la globalización y con el internet, por eso se puede afirmar que hacen parte de una cultura de la interactividad. Cuestionan el statu quo. Desean un futuro menos centralizado y menos jerárquico, son agentes de cambio y no guardianes de la tradición. Pueden pasar horas en internet conectado con otros, es decir, interactuando con grupos virtuales. Sus preferencias están relacionadas con la tecnología, el aire libre, el conocimiento y la comunicación. Tienen respeto por la diversidad, la justicia, la solidaridad y la libertad intelectual. Se desenvuelven cómodamente entre teléfonos celulares, mensajes de texto, MP3, Blogs y la tecnología portátil. Están siempre conectados, viven online. Pueden trabajar de noche o de día pues para ellos es primordial el balance trabajo y vida personal. Quieren calidad de vida, donde es más importante disfrutar de lo que se hace que el beneficio que se obtendrá.

Es así como la brecha tecnología que se vive actualmente involucra principalmente a los tradicionalistas y a los baby boomers. Pues dentro de su contexto histórico y su idiosincrasia no era relevante el acercamiento a los avances tecnológicos que estaban sucediendo. Para ellos primaba la autorrealización y el trabajo, lo que ocasionó un enorme abismo respecto a las generaciones que los sucedieron en temas de tecnología.

Sin embargo, aunque esta brecha se forma por la dificultad al cambio y la manera cómo ésta es tomada por cada individuo particular, en muchas ocasiones, también influye el compromiso con la alfabetización tecnológica por parte de sus allegados. Es común escuchar en los mayores una apatía hacia las nuevas tecnologías justificada a través del miedo. El temor a dañar, el temor a tocar o inclusive, el temor a acercarse. Miedos que de alguna u otra forma son infundados y que no deberían existir. Lo cierto es que es muy difícil desenvolverse con temor, y el desconocimiento genera temor. Incluso, aquellos más osados que intentan apropiar los avances en su vida cotidiana sienten temor. Aunque algunos curiosos intentan apartar parte de su tiempo para conocer de las nuevas tecnologías, muchos de los que hoy superan los sesenta años, en su mayoría jubilados, ven a las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones como un monstruo que se metió en todos lados, incluso en su propia casa y ante el cual sienten angustia.

Para la Ingeniera Jacqueline Tangarife, Gerente de SECURITY SOLUTIONS & EDUCATION SAS, representante exclusivo para Colombia de EC COUNCIL ACADEMIA, las generaciones de los tradicionalistas y los baby bommers tienen la oportunidad de cerrar la brecha generacional a través de la capacitación. “Deberían proponerse y dedicar gran parte de su tiempo a apropiarse de las nuevas tecnologías. Actualmente el estado está desarrollando la política de brindar alfabetización en el ámbito digital a través de los estudiantes bachilleres que prestan el servicio social. Esta es una excelente opción para capacitarse y conocer de la mano de personas que crecieron adoptando las nuevas tecnologías como parte de su cotidianidad.”

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